miércoles, 23 de octubre de 2013
lunes, 7 de octubre de 2013
viernes, 4 de octubre de 2013
Taller de Urología
Señoras abstenerse de la lectura, es solo para varones!
La pasé como el culo
La pasé como el culo
11 de la
mañana en CDU, conocido por esas siglas o por: Centro De Urología o Culo De Uno.
Me han citado a esa hora y allí estamos puntualísimos con Isabel. Después de
pasar por la recepción nos sentamos a esperar que me llamen. Cuando ya ha
pasado media hora mi mujer vuelve al mostrador y le informan que el doctor ha tenido
una urgencia.
Seguimos
esperando y ahora me levanto yo para ir a preguntar. Otra empleada me informa
que el doctor tiene ¡dos! urgencias y que tendré que esperar media hora más.
Finalmente
habiendo transcurrido una hora y media desde nuestra llegada, me hacen subir al
primer piso.
Me recibe
una enfermera que me alcanza el clásico camisolín o como se llame y me señala el
baño para que me cambie.
Otra nueva
indicación, acostarme sobre una camilla y ponerme de costado, lo que presagia
desde ya experiencias desagradables, sobre todo porque a mis espaldas resalta
una especie de surtidor con sospechosa manguerita…..
Llega el
médico que me va ha hacer el estudio, al que entreveo por estar de espaldas al ingreso
pero lo oigo conversar animadamente a través de la puerta entreabierta con alguien
que caminaba por el pasillo. Se hacen chistes de índole urológica sobre la
cantidad de dedos utilizados para una inspección de las que ya sabemos. Risas. Desde
mi posición pienso ¡que pelotudos!
Se
presenta, y ajeno por completo al tiempo de mi vida que ha utilizado no se
siente obligado a disculparse. Siempre de espaldas a él, escucho: “anestesia” y me introduce un
dedo con algún producto y mientras lo revuelve como si estuviera tratando de
rescatar la última aceituna de un frasco angosto y profundo me pregunta, ¿a qué
se dedica Martín? Con las pocas ganas de hablar que tengo le contesto y espero
lo que pueda venir.
Da comienzo
al estudio propiamente dicho, otra introducción, ahora de un objeto (que es un
poco menos vergonzante). Después de moverlo en todas las direcciones posibles
seguramente para hacer algún trabajo de relajación de su muñeca me anuncia por
segunda vez: “anestesia” pero se equivocó, debería haber dicho: “dolor”. Es una
puntada penetrante que siento en una zona indefinida de la panza.
Pienso resignado,
bueno, dolió pero ahora con dos anestesias encima no voy a sentir nada. Ahora
me equivoqué yo, se ve que a través del aparatito me introdujo un pibe con un
rifle de aire comprimido que empieza a dispararle a todo lo que ve. Recordé que
en el papel que me dieron con las indicaciones para el estudio decía que “una
aguja, la cual es disparada por un instrumento parecido a una pistola
automática……….” No sé porque interpreté que era 1 (un) disparo. Cada tiro duele
como la segunda anestesia pero 10 veces más fuerte. Cuando pienso y deseo que
ya está terminando dice: “ya vamos por la mitad”. Alcanzo a preguntarle cuantos
tiros son. “Catorce”……No intento contar los siete que faltan, solo deseo que
termine. No sé si le importa pero se lo digo: es la última vez que me hago esto.
Me doy
cuenta que su cabeza debe estar ocupada por asuntos muy alejados al hecho que
nos convoca porque me pregunta: ¿a qué se dedica Martín?
Fin
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