lunes, 20 de diciembre de 2010

Lejano domingo



Este fue un regalo de cumpleaños que le hice a Josefina, en recuerdo de aquellos domingos en que la llevaba de acompañante cuando iba a jugar al tenis. La pobre se quedaba jugando juiciosamente con el polvo de ladrillos al borde de la cancha ¡2 horas! ¡Divina!

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