jueves, 17 de marzo de 2011

Conejo solitario

Solo hay conejo

viernes, 7 de enero de 2011

Reyes para Isa

Y, las señoras nunca pierden la ilusión de los zapatitos.

martes, 4 de enero de 2011

El salto



Sentado en el banco, chorreando y envuelto en el vapor del agua climatizada y clorosa de la pileta, esperó su turno todo lo relajado que pudo. Al escuchar por los parlantes su nombre y la descripción del salto que iba a ejecutar, se paró y caminó por delante de sus competidores hacia la escalera del trampolín de tres metros. Comenzó a ascender tomándose de las dos barandas con toda la gallardía que se lo permitían sus nervios, el pecho bien abierto, la cabeza erguida y la mirada en el infinito.
En la primera prueba de la serie no lo habían calificado como esperaba. Ahora les mostraría quién era, se había entrenado mucho tiempo repitiendo una y otra vez este salto.
Al pisar la angosta tabla avanzó hasta detenerse en la marca. Allí se quedó inmóvil en posición marcial esperando que le dieran la orden para saltar.
Hizo un repaso mental de las diferentes acciones que tendría que realizar en rápida sucesión: inclinar el cuerpo hacia adelante, tomar carrera, un metro antes del final del trampolín saltar hacia arriba y adelante para caer con precisión sobre el extremo, descargar su peso y al ser impulsado, armar la figura, sostenerse en el aire durante unos instantes y luego, cuando la gravedad lo venciera, prepararse para entrar en el agua con los brazos hacia adelante tratando de no provocar salpicaduras. Hasta ese detalle contaba al momento de la calificación.
Sonó el silbato y en el recinto de la pileta cubierta se hizo un tenso silencio. Contempló el rectángulo azul de agua que lo esperaba allí abajo y sintió que cientos de pares de ojos lo seguían con la mirada. Pero eran otras miradas las que lo perseguían, aunque esas no estaban afuera sino dentro de él. Eran las que lo interrogaban sobre su personalidad. Se veía diferente de sus compañeros, no de todos pero si de la masa, no le gustaban la “vuelta al perro”, ni “los picaditos”... Prefería correr en bicicleta, sentir la velocidad, el viento sobre su cuerpo, bucear debajo del agua y encontrar monedas y piedritas arrojadas por él mismo, aguantar la respiración hasta que el corazón comenzaba a latir de forma distinta y también saltar desde el trampolín... ¡Ah!, qué bien se sentía flotando por unos instantes en el aire para luego precipitarse hacia el agua y alcanzar nuevamente esas profundidades que tanto le gustaban. Le inquietaban esas diferencias y se sentía juzgado por ellas. ¿Por quién? Sin duda por él mismo.
Comenzó con su salto. Redobló como nunca antes su impulso en el momento de elevarse para caer sobre el trampolín. Sintió como la tabla se flexionaba y gemía bajo su peso hasta el máximo que le permitía la madera. Salió despedido hacia el techo y sintió que volaba, arqueó su cuerpo con sus brazos en cruz y las piernas extendidas y miró hacia lo alto. La figura siguió viaje hacia el agua mientras su ser se elevaba. Ascendió más allá de las miradas, más allá de los árboles y edificios, vio el cielo y disfrutó del calor del sol sobre su piel. Una gran placidez lo envolvió y se sintió tranquilo y feliz. Estaba más allá de todas esas tonterías que lo atormentaban.
Así, seguro de sí mismo, pudo entrar al agua, entero.
Conforme con su salto, no pudo escuchar desde la profundidad los aplausos que no dudaba había provocado. Ya no le hacían falta.

 Martín
---------------------------------- . ----------------------------------

Creditos: La ilustración es un collage de una pintura de David Hockney y “ojos” fragmento de una obra de la artista plástica Josefina Laborda.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Lejano domingo



Este fue un regalo de cumpleaños que le hice a Josefina, en recuerdo de aquellos domingos en que la llevaba de acompañante cuando iba a jugar al tenis. La pobre se quedaba jugando juiciosamente con el polvo de ladrillos al borde de la cancha ¡2 horas! ¡Divina!

viernes, 17 de diciembre de 2010

sábado, 4 de diciembre de 2010

viernes, 3 de diciembre de 2010

La sombra de la Parca

No se asusten, por ahora no tengo previsto morirme, nada mas estoy investigando las sombras.